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Historia de las placas de Cava y Champagne

 

En Catalunya, las placas más antiguas son de principios del siglo XX. Son todas entalladas, es decir que presentan unos entalles de dimensiones considerables para sujetar el bozal.


Posteriormente, a finales de los años sesenta, estos entalles reducen sus dimensiones y dan lugar a un tipo de placas que algunos llaman "recortadas" para diferenciarlas de las anteriores.

 

También podemos encontrar placas "taladradas", con cuatro agujeros a los lados que servían también para sujetar los bozales y son el último paso antes de llegar a las placas actuales en que la muesca tiene las dimensiones justas para sujetar el bozal.

 

En algunos casos, una pequeña adaptación permitió que los mismos troqueles que se habían utilizado para fabricar placas entalladas se utilizaran para hacer de normales.


El clavo o "botón"
Algunas placas entalladas presentan una perforación central que permite la fijación de un pequeño clavo, llamado también por algunos "botón" o "chincheta", que suele ser dorado y llevar una letra grabada en la cabeza.

Son tres las marcas que utilizaban este sistema, todas ellas relacionadas con la casa Codorniu, la propia Codorniu, Delapierre y Rondel. El motivo era poder controlar mediante esta letra identificativa que los equipos encargados del "degüelle" lo hiciesen correctamente, ya que cualquier botella en la que se detectase un problema, podía ser atribuida a un equipo concreto.

Hay constancia de que este sistema se utilizó, por lo menos, hasta mediados de los años sesenta, aunque ha sido hallado en botellas muy posteriores, concretamente del año 1972.

Les placas estampadas
En este periodo del que hemos hablado, todas las placas eran o bien lisas y anónimas o bien estampadas.

El nombre del fabricante y frecuentemente también alguna marca o pequeño sello, eran estampadas en la placa mediante un cuño en el mismo momento de fabricarlas.

 

Cada cuño era fruto del trabajo artesanal de un grabador, y, lógicamente, por mucho que se esforzase, no había dos cuños iguales. A veces, la diferencia era sutil: una letra ligeramente más pequeña o más junta. Otras resulta del todo evidente: el nombre junto o separado, el tipo de letra, etc. Actualmente se fabrican pocas placas de cava por este procedimiento.


Primeras placas litografiadas
El proceso de litografía aplicado a la personalización de las placas se empezó a utilizar en Francia a principios del siglo XX. La placa de champán litografiada más antigua es la de "vintage" 1906 de Pol Roger.

Parece ser que las primeras placas litografiadas de Cataluña las fabricó la firma Bargalló de Sant Sadurní d'Anoia, en una fecha imprecisa que oscila entre 1969 y 1970, cuando, por encargo de Castellblanch se editó la placa nº. 316 de Brut Zero, en beige dorado, negro y blanco.

 

La placa se distingue de otras de posteriores del mismo fabricante, porque los entalles se encuentran en una posición irregular, sin conformar una cruz o una aspa. Otras placas del mismo periodo, aunque ligeramente posteriores, fueron las de Canals & Nubiola con apariencia de un solo círculo (nº 297, 298 y 299), las de Codorniu del "Baco pequeño" con dibujo de líneas gruesas (nº 382 a 385), las de Castillo de Perelada de la "cola larga" (nº 351 a 355) y las de Freixenet con la palabra "Hite! impresa en el lateral (nº 444, 445 y 446) que fueron las primeras litografiadas de esta otra empresa de placas y bozales.

Otra placa litografiada muy antigua es la de Codorniu, conocida como del "Baco grande", en blanco sobre verde (nº 380). Sabemos positivamente que esta placa y su prueba, en negro sobre verde, fueron fabricadas en 1972 para sellar una serie de botellas conmemorativas del centenario del primer cava de Codorniu. Cabe señalar que todas las placas de este tipo tienen en su interior otro dibujo litografiado, en este caso de color negro sobre verde. Esto es así porque el fabricante de la placa presentó primero esta otra combinación de colores que no le fue aceptada, y, posteriormente, al fabricar la placa definitiva, aprovechó las planchas usadas en la primera prueba, dándoles la vuelta.